
El alza de precios de la vivienda y de los tipos de interés, junto al aumento del coste de la vida, elevan el nivel de exigencia para obtener financiación. El ritmo al que se firman hipotecas ha descendido el 3,5% en el último año. Viernes, 9 de octubre de 2026 La movilización desatada tras el desahucio de Maricarmen ha provocado un terremoto político y social en España, cristalizado en el duro debate parlamentario en el que el Congreso de los Diputados rechazó los decretos sobre vivienda planteados por el Gobierno. El estallido es la consecuencia de años de tensión en un mercado, el de la vivienda, donde los precios disparados han convertido el acceso a un techo en una aspiración difícilmente realizable en buena parte de la geografía. El importe medio de una hipoteca alcanza en España los 180.785 euros, después de haber aumentado el 10,9% interanual según los últimos datos del INE, del mes de julio. La cuantía que hay que pedir al banco para comprar una casa no para de crecer y ya está provocando una moderación en el ritmo al que se firman hipotecas, que ha descendido el 3,5% en el último año. Hay menos compraventas de viviendas y las que se cierran, se hacen a mayor precio, según confirmó esta semana el Consejo General del Notariado, que además precisó que el 56,1% de las adquisiciones de vivienda se financió con un préstamo hipotecario. El 43,9% restante tienen la suerte de no tener que pedirle el dinero al banco, ya sea porque han recibido una herencia que permite comprar o porque sencillamente pueden permitirse adquirir una casa a tocateja. Pero para el común de los mortales, pedir una hipoteca requiere cada vez más ahorro previo, a medida que los precios de la vivienda suben, y una situación financiera de gran solvencia, más aún cuando las subidas de tipos de interés están encareciendo el crédito y dificultando aún más el acceso a una casa. En definitiva, créditos más costosos para pagar viviendas más caras. Más una financiación al alza que encarece el coste de la vida y hace que la banca agudice el control de los riesgos que asume al prestar dinero. Las hipotecas no son para todos. El banco difícilmente va a financiar más del 80% de la tasación, a lo que habrá que sumar gastos en impuestos que rondan el 10% de lo que cuesta la casa. Por lo tanto, el ciudadano necesita casi un tercio del valor de la vivienda para acceder al mercado. Superado este obstáculo, queda uno que no es menor: contar con una posición de solvencia y un nivel de ingresos lo bastante elevado como para convencer al banco, una tarea que sin duda se complica para quienes viven en las zonas donde la vivienda es más cara y donde, por lo tanto, hay que pedir préstamos hipotecarios más elevados.
FUENTE: CINCO DÍAS